sábado, marzo 29, 2008

EarTH Hour

HOy una Hora por el planeta, de 8 a 9 de la noche apaga tus luces...y asegura la puerta.

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ColBie CAiLLaT: BubBLy




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lunes, marzo 24, 2008

JaTTIn

Amanecer en el Valle del Sinú

Ya para qué seguir siendo árbol
si el verano de dos años
me arrancó las hojas y las flores
Ya para qué seguir siendo árbol
si el viento no canta en mi follaje
si mis pájaros migraron a otros lugares
Ya para qué seguir siendo árbol
sin habitantes
a no ser esos ahorcados que penden
de mis ramas
como frutas podridas en otoño.

Raúl Gómez Jattin

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viernes, marzo 14, 2008

BetúN a lA sOmbRa del CauCho.

El palito de caucho uno de esos sitios significativos de la heroica, habla a través de uno de sus emboladores de zapatos.


La historia del palito de caucho es una historia de cambios y transformaciones, una historia de lujos y despojos, de antiguos monumentos y modernos sistemas de transportes, una historia añeja de la que ha sido testigo por más de treinta años Julio Herazo Cáceres, un cartagenero de ancestros en Palenque que ha dedicado su vida a un arte cuya galería no esta en paredes sino en los pasos del camino; Julio es como decimos en la costa caribe un embolador.

Sus cuarenta y siete años de edad le han dejado una reluciente calva, una parca mirada y un talante de caballero cimarrón de los que la historia caribeña nunca ha contado historia distinta que la de las lucha en medio de enardecidas rebeliones.

Sin embargo la lucha de este embolador aunque distinta no deja de ser implacable, es una batalla por el trabajo y la subsistencia en el impredecible día a día a la sombra del palito de caucho.

Julio empezó a embolar zapatos desde que era un niño de diez años pues aprendió el oficio no como legado de familia sino de la necesidad cuando por las calles de Getsemaní y San Diego pisaban altivas las suelas de los señores de la vieja Cartagena. Desde entonces lo acompaña una silla, la caja con dos cepillos, trapos, cubre medias y un juego de betún de colores.

Como uno de los miembros fundadores de la Asociación de Lustradores de Calzado del palito de caucho hace 15 años, reconoce que la vista de la ciudad desde ahí no es la misma “Aquí detrás quedaba una estación de taxi, cuando terminaba el recorrido por Getsemaní con los compañeros nos veníamos al palito de caucho para embolar los zapatos de los que iban llegando, ahora la cosa es más suave, aunque estamos ubicados en un buen sitio, no es lo mismo”

Al igual que la estación de taxis, la estatua de Pedro de Heredia se mudó, el mercado migró a Bazurto y El centenario y el Camellón murieron para volver a nacer.

“Por supuesto que los cambios a veces nos perjudican por ejemplo con Transcaribe rompieron todo esto y nos tocó buscar otro sitio donde ponernos pero cuando regresamos uno se encuentra que el sitio esta más bonito, ahora hay bancas para sentarse, mejor dicho son males que traen bienes más grandes” señala.

De hacer brillar zapatos sostiene a cuatro hijos de la misma mujer de palenque recalca, aunque la vista y el tacto los tiene sobre una cartagenera de buenas carnes y de menos años que su esposa. “si tengo vieja para qué voy a buscar otra vieja tengo buscar joven” mi mujer ya lo sabe por los chismes que nunca faltan ni yo me acuerdo la camisa que tenía puesta el sábado y ya le fueron diciendo como estaba vestido y con quien iba…”

Por último en un flojo intento por justificar su infidelidad afirma “si no tuviera mujer ya me hubieran matado, aquí y en Palenque por andar detrás de todas, pero aja después de un tiempo ya hay que probar cosas nuevas”

Mientras se prepara para la faena de betún y cepillo confiesa que no conoce de colegio ni universidades, es un orgulloso autodidacta de lo que no conoce. A su sitio ha llegado uno de sus fieles clientes, el docto Pérez abogado jurista de la UdeC fiador empedernido pero de buena paga, en busca de un lustre para sus cuerínas.

Al instante en el que se sienta pregunta por el periódico o algo para leer, para su desgracia Julio sólo tiene la SOHO de hace unos meses.

“nombe a mi no me gusta esta vaina, aquí lo que hay es pura mujer encuera, mira esto mostrándolo todo en público, contando su vida sexual con quien se acuestan y con quien no, mejor dame otra cosa” protesta sorprendentemente el abogado

“ombe docto no confunda pornografía con erotismo” atina el embolador.

Escapando con la mirada hacia el palito de caucho sabe que la verborrea que se avecina daría para gastar más betún del que tiene y más de un par de mocasines de tercera edad.

Pues tal como reza el refrán A la persona se le conoce por sus zapatos, y eso lo sabe muy bien Julio Herazo Cáceres, un embolador de esos que no lustra zapatos sino, que como él bien lo dice, embellece el calzado.

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jueves, marzo 06, 2008

LoS DUMMIES.





Cómo no evocar a los Dummies? para el caso de la crisis de Colombia con los de al lado se me viene a la cabeza:
" Uno de estos animales no es como los otros, es diferente de todos los demás...."
Y claro ésta todo hubiese sido diferente si nuestro querido represidente hubiese recordado que:
" Los teléfonos comunican a la gente, comunican a la familia, en ciudades y países..."

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martes, marzo 04, 2008

OneRePuBlic - ApoLOgize

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viernes, enero 25, 2008

SeXsi SeXNoooooooooooo

A pesar de que Colombia es un país tan políticamente entretenido (alcaldes, gobernadores y congresistas paracos, un canciller hazmerreír y una senadora de nacionalidad errada) vale la pena echarle una mirada a los vecinos del norte en plena campaña preelectoral.
Lejos de las encuestas de favorabilidad de votos de los electores, la revista Playboy realizó una encuesta por supuesto más sexual que política pero con resultados más grotescos que placenteros.
Para la muestra un botón:


Condoleezza Rice la segunda mujer más sexy de la política gringa.

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viernes, enero 11, 2008

DOmiCiLios dE laS FARC

Así se los llevaron. Así se volaron





Así la llevaron. Así la regresaron?




Así la tienen.


Y el resto?

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lunes, diciembre 03, 2007

PuddLe oF MudD-- BlurrY

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martes, noviembre 13, 2007

NueVa SeñoriTa CoLOmbiA



Por fin se acabó el reinado, será que ahora alguien sí se acuerda que hay 16 mil damnificados por el invierno en Cartagena?

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SoTelo y lAs OtRas CarTagENas

Para muchos graduarse del colegio, ingresar a la universidad, que transcurran diez años y encontrarse con los amigos convertidos en médicos, abogados, comerciantes e incluso periodistas es un panorama típico y regular; sin embargo este no es el caso del joven artista arjonero Wilger Sotelo Rojas.

Mientras Wilger se consolidaba como artista plástico, sus compañeros de clases lo hacían como bandidos, atracadores y celebres bandoleros de la comuna 5 del barrio Olaya Herrera.

Tales personajes de perfiles siniestros, emuladores del tumba´o de Pedrito Navaja, de pies ligeros y manos rápidas, cobran un nuevo significado en las obras de Sotelo quien conceptualmente transforma las prácticas y juegos ocultos de la delincuencia en reveladoras obras arte contemporáneo.

Sus muestras “Inventario I y II”, recopilación de armas de fabricación caseras usadas por pandilleros de la ciudad, es una propuesta clara para interiorizar la violencia presente en los barrios cartageneros más pobres, exponiendo de forma cruda e indelicada los diferentes lenguajes que dan cuenta de la existencia de una Cartagena cuya fragmentación no se reduce sólo al reconocimiento de una opulenta y otra marginal, sino que dentro de estas mismas coexisten otras formas de ciudad con sus propios idiomas y lenguajes.

Las obras de “Inventario I y II”, sumada a los diseños de armas en la muestra “Arma a tu Ciudad” son obras que hacen un llamado a volcar la mirada hacia la otra Cartagena, la Cartagena desconocida para los propios cartageneros, la Cartagena del Blacho, del Truquen y el Waldy Waldy. Una ciudad que no habla de hambre, policías o de ser valientes sino de filomena, tombos y el pararse en la raya.

Asimismo su propuesta artística de corte urbano y local le apuesta a la reinvención del lenguaje, como una forma de reivindicación de los sectores marginales y el desprecio al que son sometidos, tal objetivo se vio plasmado en el proyecto de espacio público “Aguantando Cable”, trabajo expuesto junto al artista cartagenero Rafael Ortiz, que fue presentado en el marco del IV Congreso Internacional de La Lengua Española de este año.

“Aguantando Cable” es el diccionario no culto de la gente, jamás admitido por la academia y menospreciado por casi cinco estratos, sin embargo Sotelo y Ortiz mutaron sus significaciones teniendo como resultado una obra de arte crítica y humanizadora.

La obra de Sotelo es una invitación a reinventar las miradas de la ciudad, pues no se trata sólo de dos cartagenas opuestas, sino que el tejido fragmentado de la ciudad nos muestra más que un par de escenarios, que merecen ser contados, fotografiados o conceptualizados. Espacios que hablan sus propios lenguajes y sus propios idiomas.

Lenguajes que resultan de por si cercanos, y que constituye una de las grandes paradojas de la heroica, una ciudad que se lee asimisma pero que a la vez se desconoce.

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jueves, noviembre 01, 2007

BostoN--MorE tHan A FeeLiNG



Una mítica canción de la época cuando la música venía en grandes frisbees de color negro.
Con un solo de guitarra como muy pocos. Definitivamente más que un sentimiento.

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martes, octubre 30, 2007

INes UnA PalenQueRa A MeDiaS

Su nombre es Juana Inés Herrera Ortega, no relata su historia por miedo a pronunciar sus propias palabras, prefiere que mis letras hablen por ella.

A sus 27 años de edad cecea como niño de 5, su lengua es incapaz de pronunciar la letra R, la palabra ferrocarril es un imposible. Inés, como prefiere que la llamen, es una mujer cuya vida transcurre con la esperanza de tener una casa propia, que sus dos hijas se gradúen del colegio y que su marido permanezca a su lado.

A simple vista no difiere del resto de las mujeres de Palenque, su negrura, sus trenzas largas y postizas, su figura impresionantemente curvilínea y sus ojos penetrantes la delatan; sin embargo Inés dista mucho de ser una representante digna de su pueblo, lejos de sus rasgos físicos, ella es menos palenquera de lo que parece.

Creció alejada del Bantu, los cantos Lumbalu y la venta de cocadas, pero es experta en trenzar cabezas, masajear cuerpos y cobrar de más a cualquiera con cara de plata sea costeño o cachaco pues hay que honrar el divino mandato de papaya ponida papaya partida.

Sentada en los muebles de la sala de la casa donde trabaja como empleada del servicio, no deja de hacer gestos con sus manos para enfatizar cada una de sus respuestas, eso si nunca falta la girada de los ojos al final de cada frase. Para ella la altivez no es pecado, es su prerrogativa.

Ya decidida a que mí libreta de apuntes no la asuste cuenta.

“Cuando tenía 7 años nos fuimos de Palenque para Venezuela en busca de una mejor vida pues allí había trabajo para las mujeres, nos fuimos mi papá, mi mamá mis dos hermanos y yo. Allá vivíamos bien, yo regresaba a palenque para las fiestas de fin de año con mis hermanos mis papás sí se quedaron amañados.”

Inés mira la hora y me recuerda que hoy necesita irse temprano porque es el cumpleaños de su hija menor de 3 años, Yainelis, cuyo nombre le valió una discusión con el notario para su registro.

“ A los 16 años cuando vine para unas fiestas conocí a mi marido y nos salimos, salí embarazada de mi hija mayor y nos vinimos a vivir a Cartagena a la casa que era de mi mamá, a mí me toca esa casa porque soy la única hembra y porque soy la ultima”

Sin embargo Inés y su familia no viven solas, en esa misma casa que reclama como propia viven sus hermanos, sus sobrinos y sus cuñadas, a quienes no ve la hora de que se vayan por cuenta propia, o que el testamento de su madre los saque de ahí.

“ Al año mi marido y yo nos dejamos y yo regresé a Venezuela con mis papás pero al año él me fue a buscar. Yo lo perdone y desde entonces estamos juntos, él es albañil y está trabajando en la construcción de los edificios por la Plazuela”

Por su marido le ha tocado pelear más de una vez, con quienes ella llama las vagabundas que les gusta lo ajeno, hasta con sus propias cuñadas se ha enfrentado por sospechas de infidelidad.

Si algo la hace palenquera es su delirio por la champeta, los vallenatos de Diomedez y las canciones de Farid Ortiz, no fue casualidad que el marido por el que tanto peleo la haya conocido en una caseta.” En diciembre siempre vamos a picotear, a palenque llevan casi siempre todos los picos”

Tal frenesí por la champeta la llevo a unirse al grupo La Farrita, conformado por palenqueras puras, de acentos inalterables y de caderas amplias.

“ La Farrita es para baile y rumba, nos reunimos cada 15 días para organizar la comida y el sitio, rotamos las casas y damos una cuota de veinte mil pesos cada una para cuestiones de gastos,,, también si alguna compañera necesita para hospitalizarse, usamos ese fondo, o si a alguien se le muere algún familiar damos dependiendo si es la mamá o los hijos, damos veinticinco mil pesos cada uno, papá veinte mil y hermanos quince mil”

Si bien es la menos palenquera del grupo la tratan por igual pues el color moreno no destiñe y todas reconocen sus raíces comunes.

Inés no reniega de su pasado, no se queja por su presente y no codicia su futuro. Con una última girada de ojos sanciona:

“Hoy es el cumpleaños de mi hija, cuando crezca quiero que sea abogada, a mi me hubiera gustado ser abogada, pero no me quejo, aun no le he preparado nada; apenas llegue me pondré a cocinar”

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viernes, octubre 26, 2007

BendiTa PuBlicidaD

Oliviero Toscani









Fundación Emergence


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martes, octubre 23, 2007

LoST

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sábado, octubre 20, 2007

Un ReQuim para Carlos


Recuerdo exactamente lo que estaba haciendo cuando supe que mi profe Carlos Ospina murió, era una mañana medio soleada, como siempre me levante y empecé a deambular en toalla, encendí el televisor y pasé canal tras canal hasta encontrar los animados de la mañana. Me acomodé en la silla, alcé las piernas y recibí el mensaje de texto. “Byron, Carlos Ospina falleció en la madrugada, llámame”.

Apagué mi celular y caminé hasta mi balcón, lo encendí de nuevo y volví a leer el mensaje, no sabía que sentir, no era sorpresa, tampoco era alivio ni tristeza, simplemente era eso. Sentir.

Un año después de su partida el sentimiento es muy parecido. Aún parece no ser cierto el hecho que ya no esté. Carlos fue un gran profesor y gran maestro, un visionario y “un experto en lenguaje de señas”.

El se dio por completo, aún en sus últimas semanas, nos regaló a sus estudiantes la esperanza que él ya no tenía, el ánimo que él necesitaba, la motivación que desconocíamos.

Alguien muy especial escribió para él en el día de su muerte; ella no narró en tiempo pasado, siempre lo hizo en presente, y tuvo razón. Carlos está con nosotros, en nuestros conocimientos y reflexiones, en nuestras críticas y cuestionamientos, pero sobretodo en el perfil de comunicador social que debemos y tenemos que ser.

Ella tuvo razón, Carlos no fue, es. Ella tuvo razón…los hombres de verdad nunca mueren.

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viernes, octubre 19, 2007

La oBra ValLenatA de QuIRoz


El periodismo en Colombia nació de un vallenato en las largas jornadas de arreo de vacas, novillos y terneros, de la sombra de un palito de caucho a la orilla del mágico Magdalena como testigo y de la transparencia traicionera de un aguardiente.

La obra de Ciro Quiroz Otero, “Vallenato Hombre y Canto”, hace un viaje a través del mundo vallenato redescubriendo la esencia única de este género musical trasgresor de las normas musicales, de cuna popular y símbolo hoy representativo de la colombianidad.

Quiroz, doctor en Derecho, Ciencias Sociales y Políticas, cronista galardonado y ensayista, se dio a la tarea de unificar y ofrecer un compendio documental que saneara los diversos vacíos y desvíos conceptuales alrededor de la temática del folclor vallenato a través de una narrativa que invita al conocimiento, la reflexión y la crítica histórica del género.

Y es que el material comprendido en este texto no sólo logra la satisfacción del lector en cuanto no equipara en datos e informaciones, sino que a lo largo de la lectura el efecto sonoro de las letras invita sin oposición alguna a tararearse más de un canto vallenato.

“Vallenato hombre y canto” ofrece un mapa para entender la cultura caribe y su ancestral legado musical, enmarcado en el fenómeno de la música vallenata; dando un especial tratamiento a temas tan discutidos en el mundo de la música popular como el reconocimiento del lugar de origen de los cantos, los instrumentos de un toque, los diferentes matices de composición a través del Magdalena y del Sinú y la riqueza lírica de sus letras.

De igual forma el humor y el carisma propio de la región no deja de estar presente en las páginas de esta obra, que va desde la sátira de la cultura del deja´o, la defensa del pobre frente al encorbata´o o el combate lingüístico de una piqueria.

La lectura del libro resultará tan pegajosa como un buen vallenato, y tan llamativa como un merengue de Lorenzo Morales; con la lectura lo acompañará incluso la figura del legendario Francisco el hombre, los paseos de Escalona o sentirá la maestría de Alejandro Durán.

Es así que esta obra se suma a la reivindicación de un género musical cuya particular combinación de prácticas y mitos lo ha convertido en representante privilegiado del folclor nacional, y cuyas transformaciones han enojado a más de un viejo de la época de Leandro Díaz, enamorado a más de una niña con los Inquietos y galardonado a un Carlos Vives y a un Cabas.

No obstante el libro cuya última edición fue en el 2004 parece desconocer los nuevos movimientos y saltos generacionales presentes en la actualidad que nos muestra un vallenato con rápidas y alborotadoras melodías que parecen no calar en las modalidades tradicionales del género.

Esto sin embargo no resta importancia al aporte al reconocimiento cultural y regional de un ritmo que no nació de ganaderos sino de los que cuidaban el ganado, que no nació bachilleres ni doctores sino de orgullos desertores de escuelas, que no nació de conservadores monogámicos sino de libelares mujeriegos.

La obra de Quiroz si bien resulta redundante para un costeño no deja de encerrar el ritmo seductor de la música vallenata contagiosa y adictiva. Esa de la que se dice se hizo inmortal en una noche de parranda.

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StoP

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KEaNe--BedShaPed

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jueves, octubre 18, 2007

De ForTines BucaNeros y NarCos


Cuando se habla de Cartagena de Indias es habitual referirse a ella como la ciudad heroica, de sólidos fortines y leyendas de crudas y valientes batallas contra piratas invasores y huestes saqueadoras. Es tan recurrente situarse en el pasado melancólico y mágico del ayer que se hace más fácil deslucir el presente detrás y afuera de sus murallas. Un presente saturado de esquivos caminos alejados de la ley y el orden.

Es en este presente donde la piratería se aleja de todo su épico recuerdo de héroes y bucaneros y se convierte en la práctica de delincuentes, estafadores y necesitados hastiados de un panorama de incertidumbre y escasez laboral.

Hallarlos no es difícil; sólo basta dar vistazo a lo largo y ancho de la calle de la Moneda en el centro, en los paisajes pintorescos y multiformes de Bazurto o en los comercios lúgubres de Puerto duro.

Es así que lo ilícito, aquello de lo que Moisés Naím narra en su grueso libro de portada ostentosa, toma vida y forma en cualquier escenario donde la pobreza ha aceptado el seductor llamado de la vía fácil, o donde la avaricia de las clases altas llenan sus arcas a manos llenas. Sea en las toscas tablas de un puesto ambulante o en una oficina de un funcionario público lo ilícito late con igual fuerza e ímpetu.

De allí que para el autor, el que el singular accionar del contrabando, los traficantes y la piratería en el siglo XX haya evolucionado de un arte de parias y ratoneros a mafiosos y traquetos finos, se convierte en el mejor espejo de una sociedad de fluctuante moral y donde los aparatos de control del estado son lujos de catedral.

Naím hace un invaluable análisis de esta realidad; en medio de sus frases es fácil remontarse al país de los narcos y la leyenda de Pablo Escobar, el Pablo que escarcho a toda una región de blanca nieva de coca y panelas de aluminio.

De igual forma como la silente piratería de lado a lado en algunas calles de la Cartagena actual desdibujan un pasado de heroísmos; a 12 horas de la costa, en la templada Medellín, el fantasma de Escobar circula y escenifica la época dorada del tráfico de narcos, de los movimientos migratorios de los nuevos ricos de la zona de tolerancia en el barrio Santísima Trinidad a la impoluta y exclusiva área del Poblado, de las pintas lobas y los partidos de fútbol prefabricados. En fin, de un mundo de marañas y vericuetos que silenció las cantaletas de las madres cuando los hijos se portan mal y las cambio por los lujosos portones en las casas y costosos automóviles de la Ford.

“Los veteranos de los negocios torcidos, se asombraban de ver como Pablo, con sentido de la oportunidad y aguda inteligencia, se le media a todo lo que fuera” relata Alonso Salazar J. en su Parábola de Pablo. Aquella obra que dio a conocer en su primer cápitulo los primeros años de su vida y sus pasos iniciales en el negocio del narcotráfico.

Y para ilustrar el ambiente del capo añade “Y lo torcido- como llamaban a lo ilícito- encontraba ambiente en Medellín, que según los astrólogos, igual que Chicago, está en un campo de alta concentración de energía, donde la vida y la muerte se trenzan en un baile que se desata fácilmente en destrucción”

Los de Envigado se conocen muy bien la historia de la dualidad del redentor y el delincuente que encarnaba Pablo, por lo que en más de una vez, las calles y plazas de este municipio se tornaron en laberintos para la policía en sus operativos de captura. Hágalo por la seguridad de Colombia decía el cartel de denuncia a la policía-Y es que ¿Por qué entregar al que me dio la casita, el que me dio para el carrito y me consiguió marido a mi hija?, contó una vez una habitante.

De los tiempos de Escobar a nuestros días el negocio ha cambiado. Las historias de los ñeros y aguerridos colombianos y sus cargamentos destino USA parecen cosa de película estereotípica de Hollywood. Ahora visten de saco y corbatas, de ilustres guayaberas y liqui liqui, dejaron atrás las gruesas cadenas de oro y el juego de anillos para cada dedo, el séquito de prostitutas y la orquesta de sicarios.

Tal como lo señala Naím los límites de lo legal son más delgados de lo que se cree. El submundo del tráfico y el contrabando, y las zonas donde se aplica o como él las denomina las Zonas negras, hacen parte del legado de las prácticas que hicieron celebres a los Escobar, al Rodríguez Gacha y a los Orejuela. Hoy con un mundo donde las fronteras parecen invención del diablo, por lo que hay que acabarlas, el desafío es aún más grande pues las mismas garantías que otorga el libre mercado transnacional, también las ocupa el medio ilícito.

Rastrear los orígenes de las prácticas del contrabando sería rastrear los pasos de un ejercicio tan popular que incluso los cantos de Escalona hacen referencia a la travesura de esquivar y sobornar a las autoridades, de ser maestros del disfraz camuflando electrodomésticos entre plátanos y surcar mangles por el Magdalena, el Urabá y la Guajira.

No obstante de lo romántico de los cortejos a la Maye ya no queda nada, sino el viso de una actividad con serios efectos en la economía y el tejido social del país. Estragos que confunden lo bueno de lo malo y lo malo de lo bueno.

Juzgar al del puesto ambulante que vende DVDs. de películas y música que aún no se han estrenado, o al vendedor de la misteriosa fábrica de bolsos Lotto,s, o jeanes Chevinok es fácil. Sin embargo sería más constructivo juzgar a quien se hace de la vista gorda y desconoce la realidad detrás de tales ventas, de las tragedias de los piratas del Caribe o las aventuras de los “Putas de Aguadas”.

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